El transformador poder del reconocimiento

blog post 1Las caricias emocionales tienen un increíble poder transformador, una de estas caricias es el “reconocimiento”, porque es tan importante dar reconocimiento a uno mismo y/o a los demás?
Porque al reconocer positivamente a los demás o a uno mismo, estamos reforzando de manera saludable mediante un estímulo aquello que se está reconociendo y le estamos dando un significado, así también, estamos focalizando la atención hacia lo que queremos que siga sucediendo, esto traerá como resultado consciente o inconscientemente el crecimiento o repetición de esa conducta hasta que la misma se trasforme en un hábito positivo (en el caso de que aún no sea así), y como ya sabemos nuestros buenos hábitos son las herramientas más poderosas para acercarnos al éxito.
El reconocimiento positivo lleva un significado emocional de alegría, de satisfacción, plenitud y logro, lo cual abre los campos del pensamiento positivo:” soy bueno en esto, soy inteligente, lo hice bien, no solo yo me doy cuenta de lo bueno que soy…” lo que genera las conductas en consecuencia.
Que es el reconocimiento? El reconocimiento como tal puede ser una caricia emocional o un golpe emocional, dependiendo del sentido en que este se haga, en ambos casos es un estímulo.
A través del reconocimiento validamos los aspectos que (para nosotros) sobresalen de las personas, ya sea en sus conductas, capacidades o habilidades. El solo hecho de que nosotros hagamos esta validación, significa que es precisamente en esta conducta, capacidad o habilidad en la cual estamos centrando nuestra atención ya que es la que ha sobre salido a nuestra vista; ahora bien, esta validación puede ser positiva o negativa, lo cierto es que la mayoría de las veces de manera inconsciente nosotros llevamos a cabo este ejercicio de validar, inclusive cuando no lo expresemos de manera verbal o abierta.
Al validar, en ambos casos ya sea positivo o negativo estamos efectuando un estímulo, y atendiendo a la teoría del “foco” empieza a tener sentido la idea de que el reconocimiento se transforma en el agua que nutre la semilla para su crecimiento.
El hecho de reconocer a otro o a uno mismo habla también de lo que nosotros “conocemos”, es decir, no puedo (re)conocer en otro la generosidad si no la conozco primero (en mi), por lo tanto, si no la conozco no la puedo re/conocer.
Cuando validamos de manera negativa se da una crítica perniciosa y cuando validamos de manera positiva se da una maravillosa caricia emocional que se transforma en un estímulo positivo.